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Después del Eco Yoga Park, hacia Cordoba

Lunes, 12 de diciembre 2011. Hace una semana que llegamos al Eco Yoga Park, en el interior de la provincia de Buenos Aires, con el propósito de escapar temporalmente del polvo de las carreteras, aparcar aunque solo sea por unos días la dinámica del viajero, dando siempre tumbos de un sitio para otro, durmiendo cada noche en una cama (o camastro) distinta.

Ha sido una semana fantástica en un lugar precioso que nos ha brindado la relajación y el descanso deseado, además de haber sido un valioso punto de encuentro con más viajeros llegados de todo el mundo y gente local con el consiguiente intercambio de amistad, ideas e información.

Nuestros días empezaban a las 5.45 cuando nos levantábamos para ayudar en el huerto orgánico de la comunidad. A las 8 nos servían un delicioso desayuno vegano, después otro poco de trabajo hasta las 10.30 o 11. Entonces teníamos una sesión de yoga en su bellísimo templo hinduista con forma de cúpula. A la 13.30 teníamos servida la comida. Por la tarde, simplemente relajarse, leer o escribir eran las tareas, o bien unirse a la terapia musical de mantras del Hare Krishna que era cantados en el templo y la posterior sesión de yoga. A las 6 teníamos una merienda y a las 8.30 la cena, todas preparadas por los monjes de la comunidad con el más exquisito gusto de la cocina vegetariana. Por las noches normalmente ponían películas o documentales, que como todas las demás actividades eran, por supuesto, opcionales. A groso modo, este era el plan de un día cualquiera de la semana, justo cuanto necesitábamos y veníamos buscando.

El sábado, visitamos la vecina localidad de Luján, que cuenta con la catedral más grande de Argentina, construida después de un milagro de la virgen María en el siglo XVI si mal no recuerdo.

Ahora estamos dispuestos ya a partir para continuar con la ruta. Después de muchas dudas sobre cual sería el camino a seguir, cuál sería el siguiente movimiento, nos hemos decidido por viajar esta noche en un bus nocturno hasta la ciudad de Córdoba, segunda urbe de la Argentina, situada en el centro norte del país. Posteriormente, desde Córdoba, que está ya en el camino al noroeste, proseguiremos hacía las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy, antes de dar el salto a Bolivia.

Son varias las razones que nos motivan a movernos en esa dirección y renunciar así a conocer muchos lugares que nuestros inocentes planes, si es que alguna vez los hubo realmente, incluían.

Renunciamos pues a toda la Patagonia, la provincia de Mendoza y el pico del Aconcagua (el más alto del mundo fuera del Himalaya), las Pampas, y a todo un país: Chile. Renunciamos pues a una infinidad.

Como decía, los motivos son dos en igual grado de importancia. El primero de ellos, es que la Argentina del 2011 es un país muy caro sin haber mucha diferencia con Europa. Es más caro en la capital y según se baja hacia el sur, haciéndose más barato hacia el norte. Muchas cosas las he visto más caras que en España, y lo mismo paso cuando visitemos el Uruguay, y según dicen Chile es incluso aun más costoso. De vital importancia para nosotros son los prohibitivos precios de una red de ómnibus súper eficiente, moderna, rápida y lujosa. El tren es escaso y poco frecuente, y para los pocos destinos a los que se puede viajar en este medio de transporte es necesario reservar con varios meses de antelación, al ser estos muy populares entre los locales, costando en media 10 veces menos que el autobús. En mi guía, revisada e imprimida en abril del 2010 los precios de los pasajes de bus son tres veces menores que los de hoy en día, esto puede dar una idea de a qué ritmo está subiendo el nivel de vida en este país. Siendo este, pues, un factor con el que no contábamos nos ha obligado a desplazarnos antes de lo que preveíamos hacia lugares con precios más asequibles.

El segundo motivo, es la comprensión de cuán grande y gigantesco es el continente que nos proponemos visitar, y la aceptación de que habrá que dejar grandes partes sin tocar. Ante los planeamientos inocentes e optimistas iniciales, se abre paso la realidad que, aunque ya nos había sido avisada no había sido aun procesada por nuestras mentes.

Se da además la circunstancia de que me estoy leyendo el libro Las venas abiertas de América Latina del uruguayo Eduardo Galeano, donde se cuenta la verdadera historia de América Latina y los motivos de porque un está hoy en la situación en la que está. Las atrocidades cometidas por los españoles y portugueses en estas tierras,  siendo ellos mismos, españoles y portugueses, instrumento de una sociedad occidental capitalista que necesitaba de la barbarie en el continente americano para sentar los cimientos de la revolución industrial y sistema bancario. Estas cosas que cuenta este libro no las enseñan en nuestras escuelas ni las dice nuestra televisión y son completamente desconocidas en una sociedad como la española, que todavía en nuestros días, vergonzosamente, se siente orgullosa de su antiguo imperio que perpetró los más atroces crímenes contra la Humanidad y la Naturaleza. De este modo, la lectura de este libro me está atrayendo a visitar los lugares del antiguo imperio inca de los que tanto habla.

Así pues, con un poco de pena de dejar Buenos Aires y la Argentina central atrás, estamos ya mirando con ilusión hacia el árido norte.